Luxación congénita de cadera. Qué hacer

La luxación congénita de cadera es una alteración en la relación entre el cótilo (la cavidad del hueso) y la cabeza femoral.

La luxación congénita de cadera puede presentarse de dos formas: que ya exista al nacer, o que al nacer existan las condiciones para que posteriormente aparezca, se presentan dos tipos de malformaciones luxantes:

Displásicas antropológicas. Tienen carácter hereditario y fundamentalmente se dan en niñas. En el nacimiento, la cadera no está luxada pero se luxa inmediatamente. En una radiografía antero-posterior se diferencia muy poco de la cadera normal y si acaso en el tamaño. Si el diagnóstico es precoz, tendrá tratamiento satisfactorio.

Displásicas teratológicas. El niño nace con la cadera ya luxada. Ésta situación está íntimamente ligada a algo que ha sucedido en el período embrionario. Son niños con malformaciones congénitas asociadas: pie zambo, estrabismo, miembros inferiores displásicos, etc. su frecuencia es igual en varones que en hembras.

luxacion congenita de cadera- Dr. Vázquez Ruelas

Aspectos importantes en el diagnóstico y tratamiento de la luxación congénita de cadera

¿Qué es lo que debe de conocer de la luxación congénita de cadera una madre cuando nace su hijo o hija y, también, cuál es la consecuencia básica y la muy complicada (que llega a presentarse)?

Lo primero que tiene que conocer, es que al ser mujer, por su naturaleza hormonal, esta patología se presenta con una relación métrica de 3::1, es decir, 3 mujeres por cada hombre.

La segunda condición que debe cumplirse, antes de que nazca su hijo, es de doble naturaleza: Primero es necesario enterarse de la posición que guarda éste en los últimos 2 meses del embarazo y segundo, si registra disminución del volumen de liquido amniótico.

Una posición con las nalgas hacia la vejiga, y una disminución considerable de liquido amniótico, unidos ambos a una hormona que se produce más en la mujer que en el hombre, llamada relaxina, son los 3 factores que condicionan a que la cadera salga de su lugar; independientemente de la presencia de factores óseos y cartilaginosos adicionales que propician la aparición de esta enfermedad.

Ahora, en caso de presentarse las anteriores condiciones es prioritario asegurarse que el neonatólogo, pediatra o el médico que revisa de primera intención al producto, tenga todos los elementos de juicio para determinar con claridad si padece la enfermedad o no.

Yo digo que por precaución, si padece la enfermedad o no, la madre debe de tomar la importante decisión que desde el momento de su nacimiento, mínimo se debe de usar un doble pañal bajo 2 condiciones: 1ª. Que esté perfectamente bien centrado y equidistante, es decir, que una pierna no esté más cercana o alejada, la segunda condición es que el doble pañal debe de estar muy bien ajustado, de lo contrario se mueve y ante esta circunstancia no hace el efecto deseado. Con este procedimiento que parece tan simple –haya tenido el problema o no-, en 6 meses, se olvidara de esta enfermedad y sus perniciosas consecuencias.

De lo contrario, si entra en la estadística de los bebés que padecen la enfermedad, se penetra en un túnel muy largo de transitar. Lamentablemente, sin un diagnóstico y tratamiento efectivo en los primeros meses de vida del bebé, el descubrimiento de la misma se hará en forma tardía, justo cuando inicia su caminar, y para entonces, es sumamente tarde, porque estará sujeto a una serie de medidas ortopédicas, incluyendo múltiples cirugías. El tratamiento se convierte entonces en un peregrinar, desde el momento en que se le descubre hasta la adolescencia y –a veces-, hasta cuando son ya adultos; en algunos casos, no obstante, quedan con alteraciones en su marcha.

¿Qué hacer ante esta situación?

Nuestro primer consejo: Ponga el doble pañal en principio, asista con su neonatólogo u ortopedista pediatra, y él, además de la revisión clínica, debe apoyarse en una placa radiográfica -cuando es necesario-, pero principalmente en un estudio de ultrasonido de la cadera, primero para determinar si padece de luxación de cadera o no, y si es derecha, izquierda o se encuentra en ambos lados. Segundo: se debe establecer claramente -dentro de las casi 9 variedades que existen- cuál de ellas es y eso no se puede saber con un simple examen médico, se debe hacer el diagnóstico preciso con un estudio de ultrasonido de la cadera y en algunas ocasiones –como se mencionó previamente- se debe acompañar con una placa radiográfica de la zona.
luxacion congenita de cadera- imagen 4d- ultrasonido
Una vez establecido el resultado positivo o negativo de la enfermedad –así como su clasificación-, el médico clínico estará encargado de su cuidado, del manejo del caso y de aplicar las medidas necesarias según el grado de lesión.

Señora, si se presentan algunas de las precondiciones que caracterizan la aparición de esta enfermedad, negar la posibilidad de encontrarse con el padecimiento no hace que este desaparezca, le ayudaría más en pensar que lo tiene y que al nacer su bebé, tiene la posibilidad de resolver la circunstancia de la manera más sencilla, que implica un cuidado de 3 a 6 meses, al cabo de los cuales, tendrá un bebé libre por completo de cualquier problema de luxación. Si por otro lado, encuentra que no tiene el problema, empleando la medida del pañal, no le pasa nada y se asegurará que nunca escuchara más acerca del tema.

La luxación congénita de cadera en los recién nacidos es un padecimiento que, a pesar de tener consecuencias considerables en la calidad de vida de quien lo padece por no ser correctamente diagnosticado y tratado en los tiempos propicios para ello, puede ser prevenida y tratada con éxito. Pero si se presenta -por más sencillo que sea el problema o pensando que se encuentra en el grado más benigno o menos trascendente-, es posible que dependiendo de la clasificación que se emplee con el estudio de ultrasonido, se determinará el escenario de repercusiones físicas y morales a que se enfrentará, no solo el bebé –con múltiples cirugías-, sino la familia completa, y en nuestro medio, la madre en particular. Un largo camino de complicaciones que se pueden evitar con 3 pasos de comparativa sencillez:

1.- Aplicación del doble pañal con el procedimiento mencionado anteriormente

2.-Practica del estudio de ultrasonido de la cadera
3.- Valoración del médico pediatra, neonatólogo u ortopedista pediatra, de su elección

Deseamos concluír resaltando cómo siguiendo el triple procedimiento mencionado usted pude evitar la convivencia a través de los años con un padecimiento desgastante que deja secuelas no solo en el niño o adulto que lo sufre, sino que involucra a familia completa.

Publicado en blog, GENERAL y etiquetado , , , , , .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *