Dentro de los casos de éxito tenemos una Etiopatogenia que no es una enfermedad en sí misma, sino un síndrome clínico que aparece con poca frecuencia, afectando a 1 de cada 3,000 nacimientos. Es llamado síndrome porque su origen es multi-etiológico, es decir, que es causado por varios fenómenos concurrentes en una sola persona.
Es caracterizado por la existencia de contracturas congénitas que afectan a varias articulaciones del organismo, sobre todo de los miembros. Ocasionalmente se asocian anomalías de otros órganos como el corazón, pulmón y riñones.
La causa que origina este padecimiento tiene muchos criterios de discernimiento, sin embargo ninguno proporciona certeza o coherencia a pesar de lo propuesto por algunos autores que han profundizado en el estudio de la enfermedad, lo que sí sabemos con cerrteza, es que los músculos no se desarrollan apropiadamente, existe además una disminución en el líquido amniótico, no obstante en otras ocasiones ocurre lo contrario. Se supone que la razón central es que no se forma correctamente el sistema nervioso central y la médula.
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Suponemos con un grado de certeza que, cuando existe algún tipo de contractura tan variado, no existe un desarrollo normal de tendones, de huesos, de articulaciones o del revestimiento de las mismas. Otros investigadores hablan de una causa genética para el padecimiento en un 30%.
Hemos visto con sorpresa el impacto y la reacción que se produce entre los médicos que forman el equipo durante el parto o la cesárea de un bebé afectado por este padecimiento, y que algunos –lamentablemente-, con justa razón, no saben a qué se están enfrentando.
Es por eso que nosotros como Radiólogos, al utilizar nuestra experiencia acumulada, aunada a equipos tecnológicos de última generación, hemos podido hacer una demostración panorámica y simultáneamente presentar con muchos detalles una enfermedad de esta naturaleza, para poderle establecer por escrito y con tiempo de anticipación, la situación a la que se estará enfrentando el médico tratante y, de esta manera, el grupo médico multidisciplinario pueda con anticipación, platicar con la pareja y simultáneamente acordar entre ellos, el plan de abordaje más conveniente para el producto. Incluso pueden tener –de presentarse la condiciones- preparado el sitio de rehabilitación, tanto muscular como neurológico, para vencer algunas degeneraciones y ciertas fibrosis o fibras musculares atróficas que se presentan.
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Generalmente la fisioterapia y la terapia ocupacional -dependiendo de la edad del paciente- y finalmente, la cirugía, pueden mejorar la condición del paciente; junto con otro grupo multidisciplinario, como el ortopedista, pediatra, neurólogo, genetista y los médicos rehabilitadores, podrán –de presentarse las condiciones propicias- alinear o corregir posiciones anormales, para que gradualmente se aumente la movilidad articular y mejorar la fuerza y función motora en general.
Algunas veces en el tratamiento intervienen psicólogos, pediatras, enfermeras y terapeutas físicos, quienes con un trabajo conjunto, le podrán ofrecer al bebé una mejor calidad de vida.
Esta posibilidad en la mejora de la calidad de vida del producto, tras un diagnóstico exitoso, es lo que nos hace sentir bien como radiólogos, utilizando el ultrasonido y otras herramientas tecnológicas para exponer de manera temprana y clara, las deformidades y los sitios de malformación física.
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Es verdad que la resonancia o una radiografía simple pueden exponer también el síndrome, pero creemos que con una tecnología de bajo costo y con un rendimiento de nitidez eficiente para someter el producto a una sola exposición; utilizamos el ultrasonido con un esquema de panorama extenso y, como presentamos en esta página, se puede distinguir claramente la flexión del cuello y que –notablemente- con la zona occipital puede llegar a tocar la espalda, ocasionando que toda la parte anterior del cuello se “verticalice” produciendo un fenómeno conocido como “Mirada a la Luna” -independientemente, sin duda- de las distorsiones y desalineamientos osteo-articulares, osteotendinosos y osteoneuronales que se presentan en diferentes grados, pero en todos los casos.
De esta manera contribuimos a establecer un diagnóstico preciso que antecede al alumbramiento. Por ende, mejoramos las condiciones de primera impresión -durante una cesárea o parto- cuando el diagnóstico no se realiza antes de que el producto llegue a este mundo.






