zica en embarazo

búsqueda de anomalías en el embarazo

En la búsqueda de anomalías en el embarazo o para conocer con detalle las condiciones del bebé, es entre las semana 11 y la semana 13.6 el momento adecuado. En esta ventana de oportunidad podemos conocer si el bebé presenta síndromes de alguna clase y adicionalmente un gran cúmulo de datos acerca de sus condiciones generales.

Ahora bien, si usted ha iniciado con síntomas de fiebre muy elevada y considera que ha sido expuesta a cualquier tipo de virus, sea rubeola o varicela o, como sabrán por la información que actualmente circula por todos los medios, por el Zika, es importante realizar el estudio en cualquier etapa del embarazo para determinar si el producto presenta alteración debida a la presencia de infecciones.

El ser humano, en general, es susceptible de ser infectado por una amplia diversidad de microorganismos, sean estos virus, bacterias, hongos o parásitos y que desembocan usualmente en una serie de eventos que culminan con daños a la salud del individuo.

El conocimiento de las características estructurales –tales como tamaño y morfología- y las genéticas –como tipo y estructura- de un virus, proporciona información acerca de cómo el virus se replica y extiende en el cuerpo humano, causando enfermedad a hombres, mujeres y -especialmente cuando presenta embarazo- al bebe en el vientre materno.

En este punto pondremos especial atención en el problema de salud que representa la irrupción del virus del Zica ya que este, en caso de presentarse, puede resultar en microcefalia para el bebé –esta es una anomalía consistente en un desarrollo insuficiente del cráneo, a menudo acompañado de atrofia cerebral- y otro tipo de alteraciones. El Zika debe su nombre a una zona de Uganda en donde fue identificado por primera vez y de ahí a países como Tanzania, en África. El primer brote importante de este virus se reportó en el año 2007.

En nuestro gabinete de diagnóstico accedemos a datos ecográficos observables que nos permiten identificar posibles repercusiones de la presencia del virus del zica en el bebé, a cualquier etapa del embarazo.

El Zica es una enfermedad que debe ser atendida y no ignorada, porque, independientemente de la afectación que produce en el organismo de la madre, el bebé es quien reciente el mayor daño, ya que este se presenta de forma multisistémica: Una vez que el virus ha entrado por vía sistémica (sangre), éste logra penetrar a diversos aparatos y sistemas en el organismo del bebé; dando lugar a afectaciones multisistémicas. Una de las afectaciones que más que han conocido del zica es la microcefalia –que como ya mencionamos anteriormente se caracteriza por una disminución y alteración del cráneo del bebé- sin embargo, un factor importante a considerar adicionalmente es el desarrollo de una condición de inmunodepresión que lleve eventualmente a un síndrome conocido como Guillan-Barret.

El Guillan-Barret es una enfermedad inmunodepresora que bloquea la transmisión nerviosa a todos los músculos y los deja sin movimiento; en algunos casos afecta incluso a los músculos pulmonares, impidiendo con esto la introducción y perfusión del oxígeno para el desarrollo de sus funciones vitales. Lo que evidentemente compromete la viabilidad del producto del embarazo.

Adicionalmente debemos considerar que frente a una condición inmunológica, inmunodepresora o baja de defensas, la condición del producto se torna un caldo de cultivo para la proliferación de virus, bacterias y otros organismos que atacan al cuerpo y que pueden provocar complicaciones en la estabilidad del producto y finalmente, causarle hasta la muerte.

Es importante tener clara la información necesaria para recibir el correcto tratamiento y atención durante la gestación. La vigilancia y atención al desarrollo del producto del embarazo debe ser una constante dado que, el organismo del bebé está en constante evolución desarrollando órganos y sistemas que le garantices viabilidad.

Estos cambios son casi siempre sutiles por consideración de la escala de desarrollo pero, observables con las técnicas adecuadas, y la experiencia que permita reconocer el correcto desarrollo de las funciones en cada órgano. Para ello es necesario que se cuente con el tiempo de estudio correcto –un estudio que se realiza entre 3 y 7 minutos no es posible que proporcione los datos ecográficos necesarios para un diagnóstico efectivo y, en estas condiciones, las consecuencis pueden ser muy graves-. Un diagnóstico efectivo requiere de la atenta concentración del especialista, capaz de observar y entender las pequeñas variaciones en los datos recibidos que pueden ser el anuncio de una malformación o la confirmación de las buenas noticias que los padres siempre esperan escuchar cuando ponen su confianza en un experto capaz de interpretar las señales que su bebé envía a través de un método de diagnóstico.

Publicado en blog, SALUD DE LA MUJER y etiquetado , , .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *