ultrasonido en lesiones musculares

Ultrasonido en lesiones musculares

El Ultrasonido en lesiones musculares es una herramienta de diagnóstico de gran ayuda. Las lesiones de rodilla –específicamente- tienen estructuras claves a ser analizadas para determinar cuál es el sitio dañado según los síntomas presentados, por ello es importante primero la investigación de estos síntomas y tratar de recordar -o crear- un cuadro más o menos claro de cómo fue que se realizó el daño o lesión.

Una vez que se ha obtenido una descripción coherente de cómo sucedieron los hechos, se procede a una exploración física –procedimiento usual entre fisioterapeutas y médicos rehabilitadores-, pero en el caso del radiólogo se establece una diferencia importante: El rastreo comparativo.

El procedimiento del rastreo comparativo nos permite realizar una observación analítica entre ambas rodillas del paciente con el fin de observar las diferentes estructuras y sus respectivas relaciones. Este método permite ganar confiabilidad en la interpretación de los datos arrojados por el transductor, herramienta clave del estudio por ultrasonido.

Gracias al los elementos previos de análisis, se coloca el transductor en el sitio sospechoso de lesión y, sin retirarlo, se realiza el movimiento de exploración, de esta manera podemos observar en pantalla con amplio detalle, cuales son las estructuras que han recibido mayor daño. Algunas veces la lesión no está concentrada en un solo ligamento, tendón o menisco.

Por ejemplo, si alguien tuvo la sensación de un ruptura porque rotó la rodilla sin mover el pie, casi siempre están involucrados tres elementos: el ligamento cruzado anterior, el ligamento colateral medial y el menisco medial.

La “maniobra del esquiador” ( cuando el esquiador tiene el pie fijo en el esquí y la rodilla realiza un desplazamiento de giro libre) explica el movimiento en el cual el eje de rotación del pie queda fijo, mientras la rodilla realiza un movimiento en giro, produciendo una tensión mecánica que resulta en una lesión de diferentes intensidades, según sean las condiciones específicas del movimiento.

El ligamento cruzado anterior y el menisco medial son las estructuras de la rodilla que le dan estabilidad y es casi obligado que, si tenemos dañado el primero, seguramente los otros dos también lo estarán. Frente a esta circunstancia el radiólogo realiza sus pasos esenciales de diagnóstico:

A) Investigación de los síntomas.

B) Maniobra específica con el transductor con el fin de determinar el sitio específico de la lesión mayor. Este es el punto crucial en la recolección de datos de ultrasonido, con este procedimiento puede observarse en pantalla -al tiempo que se hace el movimiento del transductor sobre la superficie de la rodilla- cómo se hace evidente de inmediato la lesión.

Este procedimiento profesional nos da certidumbre en el diagnóstico, sin necesidad de inyectar nada, sin radiar y reduciendo por tanto, costos. Al paciente le permite conocer la naturaleza de esa molestia que, otros procedimientos, no le encuentran origen.

De esta manera, con el procedimiento que hemos explicado, se entiende que se abre la oportunidad del tratamiento de una lesión, sin recurrir a demasiados medicamentos, en ocasiones evitando la cirugía, en ocasiones confirmándola pero acortando su tiempo de evolución y reduciendo el tiempo de recuperación, consiguiendo resultados más sólidos.

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